El Festival Internacional de Danza de Itálica, un evento emblemático que celebra la danza en todas sus formas, se prepara para abrir su edición 2025 con un espectáculo que promete ser una de las joyas de la temporada: Recto y Solo, la última creación del reconocido bailarín y coreógrafo Andrés Marín, quien recibió el Premio Nacional de Danza en 2022. Este esperado estreno tendrá lugar el 3 de junio a las 22:30 horas en el Cortijo de Cuarto, y se destaca como una de las atracciones más relevantes del festival.
Una obra que desafía las convenciones del flamenco
Recto y Solo es una obra concebida, dirigida e interpretada por el propio Andrés Marín, que se adentra en una exploración contemporánea del baile flamenco masculino. Marín utiliza esta propuesta no solo para mostrar su talento, sino también para ofrecer una visión crítica y renovada de la tradición flamenca. Influenciado por el trabajo de Vicente Escudero, un pionero del flamenco y del arte escénico del siglo XX, Marín busca desdibujar las fronteras entre lo clásico y lo moderno.
El bailarín comenta: “Recto y Solo es casi una propuesta autobiográfica. Miro a Vicente Escudero para mirarme a mí mismo, para entender dónde nos encontramos, qué nos une y qué nos diferencia.” Esta mirada introspectiva se convierte en un hilo conductor que permite a la audiencia reflexionar sobre la identidad cultural y artística del flamenco.
Un diálogo entre la tradición y la modernidad
La obra se propone como un espacio de experimentación donde el cuerpo se convierte en un lienzo sobre el cual se pintan las experiencias, memorias y libertades del artista. La manera en que Marín incorpora la tradición flamenca con un enfoque contemporáneo es un aspecto clave de su propuesta. A través de esta obra, busca transmitir un mensaje claro: el flamenco no es solo una forma de arte anclada en el pasado, sino un medio vivo que evoluciona y se adapta a los tiempos actuales.
- Exploración de la identidad masculina en el flamenco.
- Influencia de Vicente Escudero en la obra de Marín.
- Diálogo entre la tradición y la contemporaneidad.
- El cuerpo como espacio de expresión y libertad.
Contexto cultural y apoyo institucional
Durante la presentación de este espectáculo, el diputado provincial de Cultura, Casimiro Fernández, destacó la importancia de contar con un artista de la talla de Andrés Marín en un evento de esta magnitud. “Es un orgullo para la Diputación tenerlo aquí, un referente de la danza española que viene a Itálica con un espectáculo que es un estreno nacional”, indicó Fernández. Este apoyo institucional es vital para la promoción de la cultura y el arte en la región.
El diputado también enfatizó la necesidad de invertir en la cultura, afirmando que “la cultura es una inversión y creo que hace una sociedad mejor para toda la ciudadanía sevillana”. Este tipo de declaraciones subrayan el compromiso de las instituciones por fomentar un entorno donde el arte y la cultura puedan florecer.
La música como compañera de danza
El espectáculo cuenta con la colaboración del talentoso guitarrista Pedro Barragán, quien aporta una dimensión sonora rica y emotiva a la obra. Barragán, un músico con formación en el Conservatorio del Liceu de Barcelona y la Fundación Cristina Heeren, ha compartido escenario con grandes figuras del flamenco. Su guitarra, que combina un profundo sentido de la tradición con una sensibilidad contemporánea, proporciona una base sólida para que Marín exprese su arte.
La música se convierte, así, en un elemento fundamental que no solo acompaña, sino que también potencia la narrativa del baile, creando una experiencia multisensorial única para el público. La conexión entre el baile y la música es esencial en el flamenco, y en Recto y Solo, esta interacción se lleva a un nuevo nivel.
La programación del Festival Internacional de Danza de Itálica
La velada inaugural del 3 de junio se complementará con Lucía en Vivo, un vibrante concierto de danza flamenca donde Lucía Álvarez La Piñona desvela su imaginario artístico. Acompañada por una talentosa banda flamenca, Álvarez desafía las estructuras tradicionales de los espectáculos de baile, ofreciendo una propuesta fresca y dinámica que fusiona diferentes estilos y sonidos.
El festival, organizado por la Diputación de Sevilla, se llevará a cabo del 3 al 28 de junio en dos escenarios excepcionales: el Cortijo de Cuarto y el Teatro Romano de Itálica. Este año, el certamen incluye:
- Doce compañías nacionales e internacionales.
- Tres estrenos absolutos y un estreno nacional.
- Un enfoque que conecta la raíz cultural con la vanguardia contemporánea.
Artistas destacados y sus propuestas
En el Cortijo de Cuarto, se presentarán artistas como Paula Comitre con Après Vous, Madame, y la compañía de Oulouy con African Party, entre otros. Esta diversidad de propuestas refleja la riqueza del flamenco y de la danza contemporánea, creando un espacio donde diferentes voces y estilos pueden coexistir.
A partir del 17 de junio, el festival se trasladará al Teatro Romano de Itálica, donde el Ballet Nacional de España abrirá la segunda fase con Generaciones, seguido de la Compañía Nacional de Danza de Noruega y otras destacadas agrupaciones. Este cambio de escenario añade un elemento histórico y cultural que realza la experiencia del festival.
Itálica: un referente de la danza contemporánea
El Festival Internacional de Danza de Itálica se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la danza contemporánea en Europa. Este evento no solo celebra el arte de la danza, sino que también transforma el patrimonio cultural de Sevilla en un escenario vivo de creación y reflexión. Cada año, el festival invita a artistas a explorar y dialogar con la historia, creando un espacio donde el pasado y el presente se encuentran.
La esencia del festival radica en su capacidad para conectar con un público diverso, ofreciendo experiencias únicas que van más allá del simple entretenimiento. La interacción entre los artistas y la audiencia es fundamental, y se busca fomentar un ambiente de escucha y reflexión mutua.
Así, el festival no solo se presenta como un evento artístico, sino como un encuentro cultural que celebra la diversidad y la riqueza del patrimonio flamenco y contemporáneo. Cada actuación es una invitación a sumergirse en el mundo emocional y físico de la danza, creando vínculos que perduran más allá de la velada. El legado del flamenco se convierte así en un vehículo de conocimiento y expresión para las nuevas generaciones de artistas y amantes del arte.



























